Y dijiste: Rebuscada tu respuesta,tanto como tu cabeza, tenías que ser mujer. Eras un rompecabezas, disfrazado de princesa. Aunque a veces digo basta ,en las noches de subasta,me la juego hasta ganar... A planteos poco cuerdos,al placer del desengaño,a la dulce confusión. Sólo me queda el consuelo,de saberme muy tranquilo...yo ya sé que la peleé.